Zarigüeyas: cuidados, alimentación, comportamiento y salud

Las zarigüeyas (género Didelphis) son marsupiales americanos que, aunque poco habituales como animales de compañía, pueden llegar a atenderse en hospitales veterinarios especializados en animales exóticos. Se caracterizan por su gran capacidad de adaptación, su inteligencia y por presentar algunas características únicas dentro del reino animal.

Antes de plantearse convivir con una zarigüeya, es importante conocer sus necesidades, su comportamiento y las dificultades que supone mantener correctamente a esta especie.

Características de las zarigüeyas

  • Género: Didelphis.
  • Familia: Didelphidae.
  • Distribución: América.
  • Longitud corporal: entre 15 y 40 cm, alcanzando cerca de 90 cm incluyendo la cola.
  • Peso: entre 2 y 5 kg según la especie y el sexo.
  • Esperanza de vida: entre 7 y 8 años en cautividad.

Las zarigüeyas son uno de los grupos de marsupiales más antiguos conocidos. Existen registros fósiles de sus antepasados con más de 65 millones de años de antigüedad, por lo que convivieron con los últimos dinosaurios antes de su extinción.

Morfología

Presentan una cabeza alargada, hocico puntiagudo, patas cortas pero muy flexibles y una característica cola prensil parcialmente desprovista de pelo que utilizan como apoyo durante la escalada.

Son excelentes trepadoras y pasan gran parte de su actividad desplazándose entre ramas y árboles, mientras que en el suelo resultan mucho menos ágiles.

Como todos los marsupiales, las hembras poseen un marsupio donde continúan desarrollándose las crías tras el nacimiento.

Comportamiento

Las zarigüeyas son animales principalmente nocturnos y de hábitos solitarios.

Cuando son jóvenes suelen mostrarse curiosas y relativamente dóciles, pero al alcanzar la edad adulta pueden desarrollar un comportamiento defensivo, especialmente si no han recibido un manejo adecuado o si viven en un entorno poco adaptado a sus necesidades.

Por ello, no son animales recomendables para cualquier propietario y requieren experiencia y conocimientos específicos.

Uno de sus comportamientos más conocidos consiste en simular la muerte cuando se sienten amenazadas. Durante este estado permanecen inmóviles, con el cuerpo rígido, disminuyen notablemente la frecuencia cardíaca y pueden incluso emitir secreciones con un olor desagradable como mecanismo de defensa.

Alojamiento

No se recomienda mantener una zarigüeya completamente suelta dentro de casa. Lo ideal es disponer de un recinto amplio que reproduzca, en la medida de lo posible, su entorno natural.

El alojamiento debe contar con abundantes ramas, plataformas y estructuras para trepar, ya que gran parte de su actividad se desarrolla en altura.

El sustrato puede elaborarse con papel prensado u otros materiales seguros y debe mantenerse limpio mediante retiradas periódicas de las zonas donde realizan sus deposiciones.

No se recomienda bañarlas salvo indicación veterinaria, ya que realizan su propia higiene de forma eficaz.

La temperatura ambiental debe mantenerse alrededor de los 22 ºC, evitando exposiciones prolongadas al frío.

Al tratarse de animales generalmente solitarios, cada ejemplar debe disponer de espacio suficiente para evitar conflictos.

Alimentación

Las zarigüeyas son animales omnívoros con una dieta muy variada.

En libertad consumen frutas, verduras, raíces, insectos, larvas, pequeños vertebrados y huevos.

Actualmente no existen piensos comerciales específicamente formulados para ellas, por lo que la alimentación debe diseñarse de forma individualizada por un veterinario especializado.

Generalmente se emplean dietas variadas que incluyen proteína animal de calidad, frutas y verduras, complementándose ocasionalmente con insectos.

Una alimentación desequilibrada favorece la obesidad y otros problemas metabólicos, por lo que resulta fundamental controlar tanto la calidad como la cantidad de alimento ofrecido.

Problemas de salud más frecuentes

Las zarigüeyas presentan una elevada resistencia frente a algunas enfermedades infecciosas en comparación con otros mamíferos.

Sin embargo, pueden padecer diversos problemas de salud, entre ellos:

  • Parásitos internos.
  • Obesidad.
  • Enfermedades dentales.
  • Problemas derivados de una alimentación inadecuada.
  • Lesiones traumáticas.

Las revisiones veterinarias periódicas y los análisis coprológicos permiten detectar muchas de estas alteraciones antes de que aparezcan síntomas graves.

Medicina preventiva

Es recomendable realizar controles veterinarios periódicos para valorar el estado general del animal y detectar precozmente posibles enfermedades.

En algunos casos también puede recomendarse la esterilización o castración, tanto para prevenir determinadas patologías como para mejorar el manejo y reducir algunos comportamientos relacionados con la reproducción.

¿Cuándo acudir al veterinario?

Debe acudirse a un veterinario especializado en animales exóticos si la zarigüeya presenta cualquiera de estos signos:

  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Diarrea persistente.
  • Dificultad respiratoria.
  • Heridas o traumatismos.
  • Letargo o cambios importantes de comportamiento.

Un manejo adecuado, una alimentación equilibrada y revisiones periódicas son fundamentales para garantizar el bienestar y la salud de estos singulares marsupiales.