Axolote o ajolote: cuidados, alimentación, acuario y salud

El axolote o ajolote (Ambystoma mexicanum) es un anfibio fascinante y muy diferente a otros animales exóticos. Una de sus características más llamativas es que mantiene rasgos larvarios durante toda su vida, incluso cuando alcanza la madurez sexual.

Este fenómeno se conoce como neotenia y hace que el axolote conserve sus branquias externas y su vida completamente acuática durante toda su etapa adulta.

En esta guía te explicamos cómo cuidar un axolote, cómo debe ser su acuario, qué alimentación necesita, qué parámetros del agua son importantes y cuáles son los signos de enfermedad más frecuentes.

¿Qué es un axolote o ajolote?

El axolote es un anfibio acuático originario de México. A diferencia de otros anfibios, no completa la metamorfosis de forma natural, por lo que mantiene durante toda su vida características propias de una fase larvaria.

Su aspecto recuerda al de un gran renacuajo con rasgos de salamandra, pero con tres pares de branquias plumosas a ambos lados del cuello y una expresión que parece permanentemente sonriente.

Además, los axolotes tienen una gran capacidad de regeneración, pudiendo regenerar tejidos e incluso extremidades completas.

Origen y hábitat natural del axolote

El axolote es originario del valle de México, donde forma parte de la cultura popular mexicana desde la época prehispánica.

En estado salvaje se encuentra en peligro de extinción debido a la contaminación, la pérdida de hábitat y el calentamiento de las aguas donde vive.

En la Unión Europea únicamente está permitida la tenencia de ejemplares criados en cautividad.

Datos rápidos sobre el axolote

  • En su hábitat natural está en peligro de extinción.
  • Puede vivir más de 20 años.
  • Necesita un acuario amplio y bien filtrado.
  • Requiere agua fría, idealmente entre 15 y 18 ºC.
  • Es muy sensible a una mala calidad del agua.
  • No debe completar la metamorfosis, ya que esto puede comprometer gravemente su vida.
  • Se alimenta de invertebrados, pequeños peces y alimento congelado adecuado.

Características y fisiología del axolote

Los axolotes adultos suelen medir alrededor de 20 cm de largo, aunque algunos ejemplares pueden alcanzar los 30 cm.

Su piel es lisa y está recubierta por una capa de moco protector. El color original del axolote suele variar entre tonos marrones y grises con moteado más oscuro, aunque en cautividad existen diferentes mutaciones de color.

Entre las variedades más frecuentes encontramos axolotes albinos, leucísticos, dorados y otros patrones seleccionados en cautividad.

Neotenia: el anfibio que no deja de ser larva

La neotenia es la capacidad de alcanzar la madurez sexual manteniendo características larvarias.

En el caso del axolote, esto significa que conserva sus branquias externas y permanece en el agua durante toda su vida.

Aunque posee pulmones rudimentarios y puede respirar aire en caso de necesidad, estos no son suficientes para mantenerlo con vida fuera del agua.

Capacidad de regeneración

Una de las características más sorprendentes del axolote es su capacidad para regenerar órganos y tejidos.

Puede regenerar extremidades completas y presenta una gran resistencia natural al desarrollo de ciertos procesos tumorales, lo que lo convierte en una especie de gran interés científico.

Esperanza de vida

Los axolotes son animales longevos. En cautividad, con unos cuidados adecuados, pueden vivir más de 20 años.

Por este motivo, antes de adquirir uno es importante valorar que se trata de un compromiso a largo plazo.

Cómo diferenciar un axolote macho de una hembra

Los axolotes pueden alcanzar la madurez sexual a partir de los 6 meses, aunque lo más habitual es que lo hagan entre el año y el año y medio de vida.

Los machos suelen presentar abultamientos visibles en la base de la cola, detrás de la cloaca, donde almacenan esperma. Estos abultamientos son más evidentes durante la época reproductiva.

Las hembras no presentan estos abultamientos y suelen tener un cuerpo más ancho y redondeado.

Acuario para axolotes

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el axolote no necesita demasiados cuidados. Aunque puede parecer un animal resistente, necesita un acuario bien preparado y una excelente calidad del agua.

El acuario debe contar con un buen sistema de filtración, oxigenación adecuada y, en muchos casos, un refrigerador para mantener el agua fría durante todo el año.

Tamaño del acuario

El acuario debe ser amplio, ya que los axolotes disfrutan desplazándose lentamente por el fondo.

Se recomienda un mínimo de 40-50 litros de agua por ejemplar, además de suficiente superficie de fondo y varios escondites.

Filtración y oxigenación

El filtro debe incluir filtración mecánica, química y biológica para mantener una buena calidad del agua y evitar la acumulación de sustancias tóxicas como amoniaco y nitritos.

También es recomendable utilizar un aireador para mantener una buena oxigenación, ya que el axolote respira principalmente a través de sus branquias.

El filtro debe colocarse de forma que no genere una corriente excesiva, ya que los axolotes pueden estresarse con corrientes fuertes.

Temperatura ideal del agua

La temperatura ideal para un axolote adulto se sitúa entre 15 y 18 ºC durante todo el año.

Es importante que el agua no supere los 22 ºC, ya que las temperaturas elevadas predisponen a infecciones y pueden favorecer problemas graves de salud.

En verano, el refrigerador suele ser uno de los elementos más importantes del acuario. Métodos como botellas congeladas, ventiladores o aireadores no suelen ser suficientes para mantener una temperatura estable y adecuada.

Parámetros del agua para axolotes

  • pH óptimo: 6,5-8
  • Temperatura adultos: 15-18 ºC
  • Temperatura máxima recomendada: 22 ºC
  • Cloro: 0 mg/l
  • Amoniaco/amonio: 0 mg/l
  • Nitritos: idealmente indetectables
  • Nitratos: recomendable no superar 20 ppm
  • Oxígeno disuelto: no inferior al 80%
  • Salinidad: agua dulce

El cloro y las cloraminas son tóxicos tanto para el axolote como para las bacterias beneficiosas del filtro, por lo que siempre deben utilizarse acondicionadores adecuados para el agua.

Plantas y decoración

Las plantas vivas ayudan a controlar los nitratos, oxigenan el agua y proporcionan escondites.

Algunas opciones adecuadas son el helecho de Java (Microsorum pteropus) o las bolas de musgo (Cladophora aegagrophila).

El acuario debe contar con múltiples escondites y zonas tranquilas donde el axolote pueda refugiarse.

Sustrato del acuario

Los axolotes se alimentan succionando con fuerza, por lo que el sustrato debe elegirse con mucho cuidado.

Se pueden utilizar piedras lo suficientemente grandes como para que no puedan tragarse accidentalmente o un sustrato arenoso muy fino que no suponga un riesgo en caso de ingestión.

Alimentación del axolote

Los axolotes son depredadores. En la naturaleza consumen presas variadas como copépodos, larvas de insectos, pequeños peces y crustáceos.

En cautividad también debemos ofrecer una dieta variada y adecuada a su tamaño.

Alimentación de axolotes adultos

Los axolotes adultos pueden alimentarse con comida congelada adecuada, invertebrados y pequeños peces aptos para su consumo.

Una opción segura es utilizar alimento congelado de buena calidad, como larva roja, larva de mosquito, daphnia, artemia, tubifex o pequeños peces poco grasos.

Es importante que los peces se ofrezcan enteros o troceados, incluyendo piel, esqueleto y vísceras, para evitar dietas incompletas.

No se recomienda alimentar axolotes con filetes de pescado ni carne, ya que no aportan una dieta equilibrada.

También pueden aceptar insectos como cucarachas, grillos, larvas de Galleria mellonella, lombrices, tenebrios o zophobas, aunque las presas vivas pueden suponer riesgo de transmisión de parásitos o infecciones.

Alimentación de crías de axolote

Los axolotes recién nacidos tienen necesidades nutricionales muy específicas.

Durante las primeras horas se alimentan de restos de vitelo, pero pronto necesitan alimento vivo muy pequeño.

A partir de las 24 horas pueden ofrecerse invertebrados vivos de pequeño tamaño como Daphnia. También pueden utilizarse nauplios de Artemia salina, aunque requieren lavado previo para evitar exceso de sal.

Más adelante se introduce progresivamente alimento congelado y presas de mayor tamaño, siempre comprobando que las aceptan correctamente.

Compañeros de acuario

Un par de axolotes puede convivir si el acuario es suficientemente amplio y dispone de varios escondites.

Se recomienda aproximadamente 50 litros y 0,5 m² de superficie de fondo por ejemplar.

La convivencia con peces debe valorarse con mucha precaución. El axolote es un depredador y puede intentar comerse a los peces.

Por otro lado, algunos peces pueden mordisquear las branquias del axolote, lo que puede resultar muy peligroso.

Los peces Endler (Poecilia wingei) pueden ser una opción más segura en algunos casos, aunque siempre existe riesgo de depredación.

Metamorfosis del axolote

Los axolotes pueden llegar a completar la metamorfosis a fase terrestre en determinadas circunstancias, pero no es un proceso deseable.

La metamorfosis es muy estresante y, en la mayoría de los casos, la vida en fase terrestre es corta y complicada.

Por este motivo, se debe evitar cualquier factor que pueda favorecer este proceso, especialmente temperaturas inadecuadas o malas condiciones del agua.

Signos de enfermedad en axolotes

Los axolotes son muy sensibles a la calidad del agua y a los cambios ambientales. Algunos signos de alarma incluyen:

  • Inactividad
  • Falta de apetito
  • Intentos repetidos de ingerir objetos no comestibles
  • Exceso de moco en piel o branquias
  • Flotación anormal
  • Pérdida de equilibrio
  • Heridas, manchas, ampollas, bultos o abscesos
  • Boquear o tragar cuando no está comiendo
  • Dificultad para cerrar la boca
  • Rascarse contra el sustrato u objetos
  • Subir repetidamente a respirar aire
  • Disminución del tamaño de las branquias
  • Ojos opacos o asimétricos
  • Cese del crecimiento

Cuándo acudir a un veterinario especializado

Debes acudir a un veterinario especializado en animales exóticos si observas cualquier cambio en el comportamiento, apetito, flotación, piel, branquias o equilibrio de tu axolote.

La detección temprana es fundamental, ya que muchos problemas de salud en axolotes están relacionados con la calidad del agua, la temperatura o errores en el manejo del acuario.